El domingo a la hora prevista y acompañados de una climatología benigna, aunque el cielo un poco nublado, nos invitó a acompañar al Cristo de Méjico en su recorrido de procesión anual.

Las calles se llenan de personas que acompañando la sagrada imagen, desean con este gesto rememorar una costumbre antigua y sumidos en su propio silencio hablan muy a menudo de su gran cariño hacia esta imagen.

Este año (igual que el nterior) han sido las mujeres y niñas de la Cofradía de Santa Águeda quienes con sus vistosos vestidos y rítmicos bailes han rodeado al Cristo en todo su recorrido impregnando de nuevas sensaciones ésta procesión que tanto fervor lleva en sus entrañas.

Con el fin de mejorar las arcas, la cofradía subasta los brazos de las andas al mejor postor en dos ocasiones y se aprovechan las donaciones particulares (generalmente sandías grandes), para subastarlas con el mismo fin.

En Fuentelapeña recorre la certeza milagrosa de la imagen del Cristo de Méjico en cuestiones de salud. Es en los momentos en los que nos encontramos con baja salud cuando solemos hacer las promesas de las donaciones y durante las subastas se suelen llevar a cabo.

No habría que repetirlo, pero la fé en el Stmo. Cristo de Méjico nos viene a todos desde pequeños, nuestros padres y a su vez los suyos, a todos nos han transmitido la fé en su imagen.

En éste año 2006 tenemos que dar encarecidas gracias a Marisa Polo, por que es quien nos ha dejado todas las fotografías que veremos a continuación sin cuyo comportamiento y colaboración no hubiera sido posible este pequeño homenaje a la procesión del Cristo de Méjico.