Vista del retablo donde el Santísimo Cristo de Méjico está situado y un primer plano del mismo
fotos hechas por J.Carlos Polo

 

Historia del Cristo

Ante la carencia de algún dato fiable, fecha contrastada ni nombre seguro, a mis manos ha llegado un escrito narrando la historia que a continación figura.

La certeza de que D. Emilio Rodríguez Hernández ha sido el encargado de la Imagen del Cristo durante casi toda su vida y la seguridad de que de sus labios han salido las palabras que a continuación escribo, me mueve a dejar por escrito lo que al paracer él mismo ha oído en torno a la figura de la Imagen del Cristo que en Fuentelapeña venimos venerando con masivo fervor.

En ningún momento se trata de certificar lo que a oídos de D. Emilio llegó en cierto momento de su vida.

Al mismo tiempo y esto sí, de manera particular, nuestro mejor recuerdo a D. Emilio Rodríguez Hernández que en paz descanse.

J.Polo 10 Septiembre 2005

 

HERMOSA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE MÉJICO


"Les voy a dar a conocer la tradición del Santísimo Cristo de Méjico, la cual habla de un chico nacido y criado en Fuentelapeña y cuyos padres también eran de aquí, quien se marchó muy joven a Méjico. Permaneció allí el tiempo suficiente para hacer un dinero, luego decidió volver al pueblo, por el que sentía gran amor.


Pensó en llevar un obsequio y se decidió por un Cristo. Al llegar al pueblo con el Cristo se lo llevó al Ayuntamiento, quién lo agradeció mucho. No obstante, les dijo: "Este Cristo viene de Méjico, pero es un regalo para el pueblo en general."
Todos quedaron de acuerdo y entonces pensaron en ponerle un nombre, decidiendo llamarle "CRISTO DE MÉJICO".
Entonces no había ermita en Fuentelapeña, por lo que se pensó en construir una en nombre de todo el pueblo.
Su construcción se realizó con la prestación personal, estando el pueblo de acuerdo.


Después de construida la ermita, los padres de este joven, que descendían de pastores, formaron la "Cofradía de Pastores". Esta cofradía nombró un ermitaño para que todas las tardes fuera a tocar a la imagen y la alumbrara con aceite. Así pues, era el ermitaño el que tenía que llevar todo el cuidado de la Santa Ermita, de cosas que le hacían falta a la imagen, si había que hacer reparaciones de cosas desprendidas, de lo que tenía que dar conocimiento a la cofradía para que ésta dispusiera.
Por todo esto, el pueblo creyó que era el sacerdote el que mandaba en eso y éste quiso apropiarse de los bienes del Santísimo Cristo de Méjico, pero la cofradía le llamó la atención diciéndole que era una tradición del pueblo, quedando éste convencido.


Por eso ahora se cree que las reparaciones que se hacen en la Santa Ermita tiene que pagarlas el Ayuntamiento, lo que es un error, ya que se trata de una prestación personal, como habrán podido comprobar ustedes en esta última reparación, puesto que todo el dinero que va lo estamos dando todos y ese dinero es para hacer cosas que le hagan falta a la Santa Ermita.


Por eso en todas estas cosas tiene que llevar cuenta el señor ermitaño y que éste sepa defenderse del señor sacerdote, que quiere hacer lo mismo que los anteriores.

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Para eso está la cofradía, para solucionarlo. Por eso esta imagen la tenemos por muchos puntos de España, porque está muy acreditada. Por eso sentiría mucho que no le hiciérais una hermosa cofradía, como siempre ha estado hecha. Porque es una imagen que se lo merece.


Suponiendo que ya se habrán convencido ustedes que lo que se pueda hacer ahí lo pagamos todos y que tiene más preferencia la Cofradía que el Ayuntamiento.

Sólo me resta desearles mucha salud para que estén en la cofradía tantos años como llevo yo."


Firmado:
Emilio Rodríguez Hernández


Fuentelapeña 25 Julio 1985.