HISTORIA DE LA PEÑA ¿QUIENES SOMOS?
La Peña Quienes Somos surge en el verano de 1997; si bien la idea ya venía fraguándose desde años atrás. Un grupo de amigos que pertenecíamos a distintas peñas de la Villa, nos vimos capaces de poder "montárnoslo por nuestra cuenta" y decidimos formar esta peña. De este modo la ilusión nos llevó a organizarnos estupendamente y pasar unas fiestas divertidísimas. Este primer año fuimos 23 personas, ¡¡todos amigos, todos jóvenes, todos con ganas de pasarlo bien...!!
Decidimos "instalar" la Peña en "la bodega de los gemelos", nos hicimos unas camisetas amarillas la mar de divertidas y nos pusimos a buscar un nombre para la peña, porque teníamos muy claro quienes componíamos la peña, pero no sabíamos como llamarnos...!! ¿Y quienes vamos a ser?, ¿y como pensamos llamarnos?, ¿quiénes somos....?, ¿quiénes somos....?, ¡¡ya está!!: ¡¡¡QUIÉNES SOMOS!! Tras eso surgió la simpática idea de añadir a nuestras camisetas un número y el nombre de cada uno de los miembros para dejar bien claro quienes éramos y personalizar cada camiseta identificando a cada uno... Pues nada, ya sabes de donde viene el nombre de la peña.... Alguno recordará, además, la coletilla de: "Los sagaces vengadores del espacio que vienen a vengar la violación de Mafalda" que llevábamos impresa en nuestras primeras camisetas, pues eso también se quedó vigente con el símbolo del marcianito (o vengador del espacio) que todavía llevamos en nuestras casacas. Curioso, ¿no?
La coordinación entre los miembros fue muy buena, la bodega era muy cómoda y nos ofrecía muchas posibilidades. Fuimos a todos los encierros y a todas las corridas bien preparados y "equipados": ¡bocadillo y bebida siempre en mano! Ese primer año, además, participamos en las vaquillas de las peñas junto a la Peña El Cencerro, vestidos de gladiadores romanos, esclavos, etc. Resultó muy divertido.
La merienda fin de fiestas la hicimos detrás del frontón y disfrutamos de una gran parrillada de costillas, chuletas, chorizos, panceta... y ¡mucho kalimocho!
El verano del 98 tuvo sus diferencias con respecto al verano anterior, pero de nuevo lo pasamos estupendamente. Esta vez estabamos más organizados. El grupo seguía creciendo (¡llegamos a ser 28!), Ese año tuvimos algunas dificultades para encontrar espacio físico para localizar la peña; pero como no pensábamos quedarnos sin Fiestas por un contratiempo así, al final conseguimos situarnos en un "chiringuito" del abuelo de Elena, detrás de la Iglesia, y conseguimos que fuesen unas Fiestas inolvidables.
El desfile de las peñas estuvo muy divertido, ¡nos pintamos el pelo de amarillo y con una gran pancarta amarilla nos decidimos a recorrer las calles de la Villa con el resto de las peñas!
Muchos toros, encierros, desfiles, verbenas, pero lo mejor
fue la merienda fin de fiestas, que decidimos hacerla con tenedor y cuchillo
en el "Bar de Tano" y fue de lo más divertido (¡tuvimos
hasta un streeptease de Faustino!).
En San Roque del 99 montamos la peña en "el merendero de arriba
de Carolina". El lugar estaba estupendo y nos esparcimos a nuestro gusto.
Este año empezó a cobrar importancia la limonada de la peña
con el toque especial de "los chicos de Móstoles" y ¡tuvimos
más visitas pidiendo probar nuestra "limonada especial" que
gente había en el pueblo!
Surgió, además, la faceta musical de nuestro presidente, Juan Fran, que se encargó de despertar a todo el mundo con "su bombo" ¡todos y cada uno de los días de las Fiestas de San Roque! Esto ayudó a amenizar nuestros desfiles matutinos, pues como es tradicional en nuestra peña, nosotros desfilamos todas las mañanas de las fiestas..., y ¡ay del pobre que se vaya a la cama sin desfilar...!, ¡ya puede avisar a su familia que sobre las 8 de la mañana irá Juan Fran con su bombo a despertar a todo el que duerma..!
La merienda fin de Fiestas la hicimos en la puerta de la peña con dos parrillas enormes! Invitamos, por supuesto, a todo los vecinos que quisieron, y a todo aquel que se acercó a curiosear, a chuletas, panceta y carne a la brasa..!
La llegada del 2000 nos trajo nuevas ilusiones... Como las camisetas se nos habían quedado un poco pequeñas decidimos hacernos unas casacas amarillas bien chulas. Además, de nuevo cambiamos la ubicación de la peña (¡estamos hechos unos transeúntes!), este año la montamos en un pequeño pajar que nos cedió David, el de Mari Tere. Y como siempre..., ¡mucha bebida, mucha diversión y mucho buen rollo...! A la figura de "Juan Fran y su tradicional bombo" añadimos unos platillos para montar más jolgorio.
En el desfile decidimos ponernos todos unas pelucas amarillas brillantes muy escandalosas y ¡bombo y platillos nos fuimos de bailoteo!
El 2001 llegó para nosotros con muchas ganas de pasarlo bien... Esta
vez montamos la peña en la "casa de abajo de Carolina". El
sítio fue ideal y ayudó mucho a organizarnos de miedo!: dos
neveras, agua potable, baño..., ¡todo un lujo! Y como nosotros
vamos creciendo nuestro presupuesto económico también, menudos
dos jamones que nos compramos, chorizos, queso... bebidas a mogollón,
la tradicional limonada especial y mucha música digital...! (¡¡sin
hacer de menos a Juan Fran y su bombo, claro está!!)
¡Qué bien que lo pasamos el día de la merienda de fin de fiestas! De nuevo optamos por organizarlo "en casa" y parrillas en mano hicimos de cocinillas y nos preparamos costillas, chuletas y todo lo demás.
En las Fiestas del 2002, montamos la peña en la calle de "las escuelas", enfrente de donde lleva ubicada tanto tiempo la Peña La Maroma, en un "chiringuito" propiedad de Cristina. Como ya estábamos acostumbrados a los "lujos" en la peña no pudo faltar: la nevera, unos sofas la mar de cómodos, una barra (con sus correspondientes bebidas), el jamón, el chorizo y el lomo!
El desfile, aunque pasado por agua, (porque nos cayó la tormenta del siglo), lo disfrutamos a más no poder....: ¡¡"pues si uno tiene que mojarse, se moja; qué para eso son fiestas"!! ¡Ah! Y los diez puntos del desfile para Jaime que se lavó "el pelo" en el canalón!
De nuevo, aunque por nosotros también pasan los años, mantuvimos las ganas de pasarlo bien: no hubo una noche sin música, risas y buen rollito... Y aunque este año tuvimos un poco abandonados los toros (¡y eso que hubo toros para aburrir!), seguimos cantando lo de: "Fuentelapeña alegre y torera", seguramente más por lo "alegres" que estábamos que por lo de toreros...
En vez de una merienda hicimos dos (por eso de que el último día siempre faltan unos pocos porque los trabajos llaman al deber). Las dos parrilladas las hicimos en "El merendero del tío de Sergio" y comimos y bebimos hasta ponernos las botas. ¡Tuvimos bañitos nocturnos incluidos, en la piscina, con mucha risa y cachondeo...!